En este mundo cruel, todo se acaba. Más si hay una apocalipsis. Se acaban la vida, las galletas, el vinagre y hasta la batería de la cámara. Pero estad atentos porque quizás sobrevivimos.

Sobrevivir al apocalipsis supone una responsabilidad con el futuro y la necesidad de salvar y conservar todo lo bueno que la humanidad ha creado durante siglos de evolución.

Todo el mundo sabe que hay dos cosas de las que no te escapas: de la muerte y de hacienda. Y si juntas muertos vivientes con el fisco, la cosa aún se pone mucho peor.

Sobrevivir al apocalipsis obliga a ciertos sacrificios como olvidarse de las preferencias gastronómicas o dejar de ser amable buen vecino.

Las grandes obras de la literatura están algo sobrevaloradas. Lo bueno del apocalipsis es que permite hacer una revisión de la literatura universal.
