El ingenioso detective Sherlock Holmes (Robert Downey Jr.) y su valiente compañero, el Dr. Watson (Jude Law), logran por fin capturar a Lord Blackwood, siniestro personaje responsable de una serie de ases
inatos de un truculento trasfondo esotérico. A pesar de sus diabólicas artimañas, los detectives ponen al malvado a disposición de la ley, que no tarda en darle su merecido: la horca. Pero días después de la ejecución hay quien dice haber visto a Lord Blackwood caminando entre los vivos para terminar de realizar sus oscuros planes. ¿Lograrán los investigadores parar por fin los pies al villano?
La verdad es que enfrentarse ante el desafío de volver a llevar a la gran pantalla a un personaje tan trillado como el que nos ocupa demuestra una gran valentía. Esta enésima versión del personaje nos llega de la mano del ya consagrado (y repudiado después) Guy Ritchie quien ya nos demostró las genialidades de las que es capaz hacer en su primer largo “Lock & Stock”, superándose en el segundo “Snatch” gracias a un montaje fabuloso (con ver el principio ya debemos empezar a adorarle mientras suplicamos que rebobinen y nos lo dejen volver a ver) y unos actores genialmente escogidos, mención aparte el GRAN trabajo de Brad Pitt como gitano irlandés (sin ningún interés de parecer un “gafapastas”, tenéis que ver esta película en VO). Y también nos demostró que es capaz de hacer, no sabemos muy bien con qué intención, grandes perdidas de tiempo como fue “Barridos por la marea” (capricho de su ya ex Madonna).
En esta última versión nos encontramos al Guy Ritchie más juguetón. Con escenas en cámara super-rápida (con la que se ven movimientos super-lentos) y alternándolas con los pensamientos de nuestro protagonista. Permitiéndose pequeños guiños a sus películas anteriores (la pelea de boxeo callejero por ejemplo) propios de quien ha aprendido muy bien de su propia experiencia y que sabe cuándo se los puede permitir. Y dotando al señor Holmes de una humanidad más realista donde vemos a un personaje que, alejándonos de la prepotencia acostumbrada en anteriores versiones, se trata de un individuo con un asombroso intelecto pero que necesita tenerlo ocupado en grandes casos para evitar el volverse loco. Sin olvidarse de poner algunos puntos cómicos que aunque a veces nos saquen de la historia hace que se nos escape alguna risa que no esperábamos.
Mención especial merecen los dos actores protagonistas con un gran trabajo y que parecen que han estado interpretando estos papeles toda su vida porque a pesar de ser grandes actores consiguen encarnarlos a la perfección. A pesar de que el guión puede pecar en su conjunto de predecible, en los detalles está la originalidad y ahí sí consigue sorprendernos.
Debemos agradecer también la evolución que sufre su compañero Wattson, dejando de ser el perrito faldero de Holmes para dar paso a una gran personalidad no siempre de acuerdo con su amigo y donde en ningún momento se escucha la famosa frase (nunca escrita en los libros) “elemental mi querido Wattson”.
Desde el punto de vista técnico esta muy bien hecha y los efectos muy logrados (fijaros la escena de las explosiones) con planos abiertos y lo suficientemente largos para poder apreciar los detalles de una gran puesta en escena. La película consigue transmitir una suficiente imagen de realismo (a pesar de alguna fantasmada) para hacer que el espectador se divierta y se asombre en varias secuencias.
Decir que este último trabajo de Ritchie, con cierto olor a saga, cumple las expectativas de encantar al interesado y de entretener a cualquier espectador.
Lo mejor: ver que Guy Ritchie vuelve con ganas y con un producto que vale la pena ver en el cine.
Lo peor: que si la taquilla no acompaña podemos quedarnos con una saga interrumpida y si es un gran éxito puede que se alargue hasta el tedio.














.
.