Los 50 fueron una gran década. La primera edición de Miss Universo, Rock and Roll, Laika, la OTAN peleándose contra los firmantes del Pacto de Varsovia… Todo cosas agradables y bonitas. Cinemáticamente hablando, en EEUU mayoritariamente, se empezó una corriente de cine bizarrón de ciencia ficción. Marcianos, venusianos, plutonianos y habitantes del espacio sideral en general, que atacaban la tierra. Claro está, el pobre humano que se enteraba de esto tenía que poner fin a la invasión.
Y cómo no. Cualquier éxito comercial tiende a ser copiado de una manera u otra fuera del lugar de origen. Y si a eso le añadimos la proximidad de México con EEUU, podemos esperar ni más ni menos que lo que hoy nos ocupa. Shit-fi en estado puro.
La historia de La nave de los monstruos es tan sumamente genial que el papel donde el guión estaba escrito se evaporó, incapaz de contener tanta energía creativa. Gamma y Beta son dos mujeres que viajan con un hombre mal disfrazado de robot llamado Torgo desde Venus. Aterrizan en Chihuahua; (insértese aquí chiste malo sobre el lugar). Resulta que van buscando sementales por toda el universo para que las fecunden (!!!). Y parece que eligen con el culo en vez de la cabeza que no tienen demasiada suerte, porque lo que tienen en la nave son cuatro hombres HORRIBLEMENTE disfrazados de monstruo monstruosidades deformes. En fin, que se encuentran con un mexicano machista llamado Laureano. Y claro está, a Gamma le hace tilín. Pero OH, HORREUR! ¡Beta en realidad es un vampiro intergaláctico!
En fin. Prefiero no comentar nada sobre la genial mente a la cual se le ocurrió tomarse esta película como un proyecto serio a producir y distribuir. Es más que destacable el esfuerzo nulo por lograr unos monstruos completamente realistas y terroríficos. Ahora bien, científicamente hablando, no creo que los habitantes de otros planetas de nuestro querido universo sean marionetas hechas por el manitas de Art Attack, con cola y agua a partes iguales.
Los decorados son también una pieza de arte. Y esto sí que lo digo totalmente en serio. Los que están relacionados con tecnología y demás, son una muestra de cómo veían las personas de la época un futuro no muy lejano e incierto. ¡Viva el retrofuturismo! En cuanto a trabajo de interpretación y demás parafernalia concerniente a los actores; realmente es gracioso. No gracioso de forma deliberada, sino gracioso por la dejadez y la sobreinterpretación. “Para ti (pausa) los niños los encontrarás de tu agrado (pausa). ¡Vete!”
En conclusión. Cine bizarro, psicotronía mexicana, cine trash, chorrada intergaláctica, o como se quiera llamar. Es MALA. Pésima. Peor incluso que eso. Pero en el absurdo de la cinta radica su encanto.
Nota absurda: 7/10
Nota real: 2/10














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