Pon
gámonos en situación. Nueva Zelanda. Allá lejos, sólo kiwis y Peter Jackson. Finales de los ochenta, colores y tipografías en camisetas que hoy en dia conservamos como prendas de ropa que sólo ven la luz del día en forma de pijama o de uniforme para trabajos sucios. Pero volvamos a Peter. Como muchos de vosotros sabreis, Peter sólo comía kiwis hasta que rodó El señor de los anillos; (quizás me permitiría hasta introducir “Atrápame esos fantasmas”). Pero ¡Ah!, cuando alcanzó fama mundial, todos empezamos a enterarnos de que había una filmografía totalmente desagradable y con olor a rancio que ocultaba debajo de su sempiterno anorak y su barba desaliñada. Claro está, que siempre habrá quien se haga el genio y diga que ya conocía joyas como la que nos ocupa, Meet The Feebles. Y digo joya, pero no sé si es el mejor calificativo para un despropósito tan genial como nauseabundo. Arremanguémonos y al lío.
Los Feebles son una compañía que realiza espectáculos de todo tipo. Desde números musicales hasta un lanzador de cuchillos; todo cabe en el show de los Feebles. Pero no todo es glamour y elegancia. Detrás de los focos, hay bulimia, porno sadomasoquista, moscas que comen excrementos, conejos con enfermedades de transmisión sexual, violaciones, drogas, violencia, tráfico de armas y mil cosas más.
Resumiendo la película de forma breve para convencer a alguien de verla diría; “es freak. Es como los teleñecos pero en burro.” Y no me faltaría razón, pero es que la película es algo más que eso. En primer lugar, se nota una crítica brutal a la parte que no se ve del show business. En segundo lugar, aunque esté disfrazada de comedia, probablemente uno se reirá poco y se perturbará mucho. Hay gore, del chosco, del que Peter Jackson manejaba en su anterior película (Bad Taste) y en su posterior (Braindead). Hay humor escatológico. Hay violencia extrema y sexo duro. En ocasiones, los diálogos hieren la sensibilidad, si no estás acostumbrado a ver cosas así.
Los personajes están bastante estereotipados; desde el ingenuo principiante con buen corazón perdido en un mundo que no le corresponde, hasta el jefazo cruel y sin escrúpulos que no se detiene hasta conseguir su objetivo; pasando por el veterano de vietnam o por el coreógrafo gay. Hay escenas memorables, aunque en ocasiones están faltas de ritmo y en general les falta “algo” para hacerlas espléndidas. A recordar especialmente el clímax final, violento, cruel, y esperado por todos. ¿Y lo mejor? Las partes musicales. Geniales, con canciones que se pegan en lo más profundo del cerebelo, y que hacen que cantes que te gusta la sodomía justo después de ver el mítico número musical.
Atención – MEGAULTRASUPERSPOILERACOVISUAL (Pero el audio no es spoiler)

No nos engañemos, es una película mala. No llega ni a mediocre. Pero es TAN mala que realmente se convierte en buena en el momento en el cual el espectador deja de preocuparse por la calidad del cine y se limita a contemplar lo que el tito Peter le ofrece. Bastante imprescindible si quieres hablar de cosas freaks con tus amigos imaginarios; (no hace falta mentir, si tuvierais amigos reales no estaríais leyendo esto) o si te sientes identificado con coreógrafos gays de un espectáctulo de marionetas que cantan canciones sobre sodomía.
Nota: 6/10













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Los feebles eran algo horrible mezclado con algo peor. De hecho es tan bizarro que muchos niños se suicidaron o se vaciaron la cuenca de los ojos.